Oh, viento cálido del sur, alado del norte, viento que te alzas sobre la tierra y soplando te llevas todo al pasar del tiempo, los murmullos secretos, los pensamientos mas íntimos prófugos de dos amantes separados por la distancia, las hojas del constante otoño. Viento que acaricias las aguas, que llevas contigo las historias y héroes olvidados.
Viento que cuidadosamente aras la tierra y llevas las nubes blancas como mansas ovejas. Viento que estas y nadie te escucha salvo cuando desatas la ira sobre mares, costas y planicies. Padre de las aves, soplas en cada rincón de los laberintos más profundos, de ciudades en ruinas y de calles apacibles en una tarde de verano, haciendo montañas de ásperos y ligeros granos de arena.
Que me has traído del ayer.
Música para los guadales que entre danzas responden a tu canto, agitando sus hojas, juntando sus largos y flexibles troncos.
Viento del sur que traes hoy contigo.
miércoles, 8 de julio de 2009
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